El tratamiento adecuado de las aguas residuales es fundamental tanto para proteger a la salud pública como para cumplir con la legislación ambiental, para conservar los ecosistemas acuáticos y terrestres y para garantizar el desarrollo sostenible de nuestras actividades cotidianas.
Cuando las aguas residuales no son tratadas adecuadamente antes de su descarga, suelen liberar sustancias contaminantes, las cuales incluyen materia orgánica, patógenos, metales pesados, etc., los cuales tienen efectos muy negativos en muchos aspectos:
1. Sanciones legales y multas: Las leyes ambientales de El Salvador exigen que cualquier entidad que genere aguas residuales (domésticas, comerciales, etc.) implemente sistemas de tratamiento que cumplan con los parámetros establecidos de vertido de aguas residuales. El incumplimiento de estas leyes puede generar multas, sanciones administrativas, suspensión de actividades o reconstrucción de daños en caso de que el daño ambiental sea muy grave.
Tanto el Ministerio de Medio Ambiente como la Autoridad Salvadoreña del Agua son las entidades encargadas de supervisar y sancionar este incumplimiento.
2. Daños ambientales severos: El vertido de aguas residuales sin tratarse puede ocasionar contaminación de ríos, quebradas, lagos y aguas subterráneas, puede provocar mortandad de peces y pérdida de biodiversidad acuática, puede generar exceso de nutrientes y puede dañar suelos agrícolas y fuentes de agua para consumo humano.
3. Riesgos para la salud pública: Las aguas residuales pueden contener bacterias, virus, parásitos y sustancias químicas peligrosas; si no se tratan, pueden aumentar los brotes de enfermedades como diarrea, hepatitis, cólera, dengue, entre otras. También pueden contaminar fuentes de agua potable usadas por comunidades cercanas y así mismo pueden afectar directamente a trabajadores o residentes expuestos.
4. Impacto económico y reputacional; esto puede ocasionar pérdidas económicas por multas, cierres o la necesidad de construir plantas de tratamiento de emergencia; así mismo pueden causar el deterioro de la imagen pública de la empresa, el rechazo de licencias para nuevos proyectos y, por último, la pérdida de acceso a créditos verdes o beneficios fiscales si no cumplen con normas ambientales.
5. Incumplimiento de compromisos internacionales: El Salvador está comprometido a mejorar la contaminación del país.
6. Sociales y éticos: Al verter aguas residuales sin ser tratadas adecuadamente, puede afectar significativamente a comunidades vecinas, agricultores que dependen de recursos hídricos para riego o para futuras generaciones. En Ecodena sabemos que el acceso a un ambiente limpio y saludable es un derecho humano reconocido a nivel internacional, por lo que con nuestros sistemas buscamos garantizar el tratamiento adecuado de las aguas residuales, esto para cumplir con el compromiso colectivo, la equidad social y así mismo la sostenibilidad.