Nuestras plantas de tratamiento de aguas residuales, en especial las de lodos activados, están diseñadas bajo un enfoque modular lo que representa una solución eficiente y escalable para enfrentar variaciones en el caudal, cambios en las características del agua residual o nuevas normativas ambientales, sin necesidad de realizar una reconstrucción completa de la infraestructura existente.
Gracias a esta flexibilidad, se optimiza la inversión inicial y se garantiza una operación sostenible a largo plazo.
Una de las principales estrategias de mejora y ampliación que recomendamos es la incorporación de medios plásticos de alta área superficial, conocidos como MBBR (Moving Bed Biofilm Reactor). Este material cuenta con una superficie específica aproximada de 650 m²/m³, lo que le permite un incremento significativo del área disponible para el crecimiento de biopelículas bacterianas.
Estas bacterias, al adherirse al medio plástico en movimiento, forman colonias que mejoran la eficiencia de la degradación biológica de la materia orgánica presente en el agua residual.
El sistema MBBR actúa como un complemento al proceso convencional de lodos activados, convirtiendo el reactor en un sistema híbrido, si se mantienen los lodos en suspensión junto al biofilm.
Esta integración permite aumentar la biomasa activa dentro del reactor sin necesidad de ampliar su volumen, logrando así una mayor carga orgánica tratable por unidad de volumen.
Contamos con registros operacionales que demuestran que, mediante la incorporación de MBBR en nuestros reactores existentes, se puede obtener hasta un 120% de incrementos futuros en la demanda sin necesidad de inversión en nuevas estructuras civiles.
Entre las ventajas adicionales del uso de MBBR se incluyen:
- Mayor estabilidad frente a variaciones en el caudal y la carga orgánica.
- Reducción del volumen de lodos generados.
- Mejora en la eficiencia del tratamiento en condiciones de bajas temperaturas.
- Facilidad de instalación sin interrupciones significativas en la operación de la planta.
Este tipo de soluciones no solo representa un avance técnico, sino también una forma de prepararse ante escenarios futuros: crecimiento urbano, cambios normativos más exigentes o nuevos procesos industriales que pueden alterar la calidad del efluente.
